Romper ataduras
sábado, 5 de septiembre de 2026
Oración
Señor te alabo y te doy gracias por tu grandeza y bondad que se manifiestan en todo lo creado. Tu amor y misericordia son inagotables, y tu poder y sabiduría no tienen límites. Te adoro y te glorifico por todo lo que haces, tú eres el que me sostiene y me levanta en medio de mis problemas. Desata toda atadura de mi corazón que me impide exaltarte, rompe toda cadena de opresión que no me deja disfrutar de la libertad que ya me has dado, en el Nombre de Jesús, amén.
Lee la Palabra de Dios
“Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”. Hechos 16:23-26
Reflexiona
Lo absurdo de este relato es que arrestaron y maltrataron a Pablo y a Silas por hacer el bien, estaban predicando las buenas nuevas de salvación y una joven esclava que escuchó el mensaje, fue liberada de un espíritu de adivinación, que sus dueños usaban para ganar dinero. Siempre que el Evangelio ataca los intereses creados se producen problemas. A menudo el mayor obstáculo en el camino del avance del Evangelio es el egoísmo de la gente.
En vez de gozarse por la liberación de la muchacha, se llenaron de ira y los hicieron encarcelar acusándolos injustamente. Era pura hipocresía, por cuanto estos hombres hubieran permitido que los misioneros predicasen a Jesús, siempre que no hubiesen tocado la fuente de sus ganancias. Así pues, disimularon la verdadera causa de su rabia, aparentando que sentían celo por su religión, por la ley y por el buen orden.
El carcelero los metió en la cárcel de más adentro como si fueran una amenaza para la sociedad, eran celdas frías, húmedas y pestilentes, y no había luz; y, además, les apretó los pies con un cepo, estaban encadenados y heridos por los azotes. Un panorama que se asemeja a muchas situaciones de nuestra vida, donde no vemos la manera de escapar. Nos sentimos presos y atados espiritualmente, heridos emocional y físicamente sin saber qué hacer.
Pero Pablo y Silas si sabían, empezaron a cantar himnos de gozo en voz alta, derramando su corazón en oración. Es probable que fuesen estas porciones de los Salmos que expresaban lo que ellos necesitaban que se hiciese realidad. Y es una verdad que debemos atesorar, alabar a Dios en toda circunstancia, rompe cadenas de opresión, abre cárceles, desata ataduras que nos esclavizan. Cuando ese cántico, esa exaltación de nuestro corazón a Dios, se eleva por encima del dolor y la desesperanza, Dios en su soberanía actúa de una manera sobrenatural para nosotros.
La alabanza es una de las armas más poderosas que el Señor nos ha dado para vencer; porque deshace todo el poderío de la injusticia y la violencia contra la iglesia, se convierte en un poder espiritual para pregonar la majestad de nuestro Dios, ante el mundo y el triunfo del Espíritu sobre los padecimientos de sus siervos por causa de Cristo, Efesios 5:18-19.
Cuando dice que “los que estaban presos los oían”, Pablo y Silas estaban testificando a través de la alabanza y la oración, y vino la contestación a su clamor. Y las prisiones de todos, las “ataduras”, cepos y manillas de todos los presos se soltaron. Ninguno huyó porque estaban sobrecogidos de admiración y asombro por lo que Dios había hecho. La alabanza mostró el poder del Señor e hizo que otros se entregaran a Cristo por el ejemplo de Pablo y Silas.
La alabanza gozosa a Dios romperá las cadenas de la opresión. Cuando estemos sirviendo a Dios, y las cosas no ocurran como planeamos, aprendamos la lección que nos ofrece este pasaje.
Alaba a Dios
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