Jesús sigue hablando

domingo, 27 de septiembre de 2026

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Oración

Padre celestial, gracias por revelarme tu voluntad por medio de tu Hijo Jesucristo. Él es el cumplimiento y la culminación de tu Palabra a través de los siglos. Por eso al conocer a Jesús, tengo todo lo que necesito para ser salvo de mi pecado, tener una nueva vida y una perfecta comunión contigo. No solo Jesucristo es la plena revelación de Dios, sino también es Dios mismo; el Dios que habló desde el Antiguo Testamento y que me sigue hablando en este momento por medio de su Palabra y la iluminación de su Santo Espíritu, amén.
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Lee la Palabra de Dios

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”. Hebreos 1:1-3
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Reflexiona

El Señor siempre ha hablado a la humanidad desde el comienzo de la creación, el Salmo 19:1 nos dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Es necio aquel que mira el universo, mira la tierra o se mira así mismo y niega la existencia de Dios, Salmo 14:1

2 Timoteo 3:16 nos dice que las Escrituras que tenemos están divinamente inspiradas, aseverando lo que Hebreos 1:1 dice aquí: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas”. Es una declaración de gran importancia. Dios no le dio a Abraham toda la verdad, pero la fue añadiendo a medida que fue tratando con hombres diferentes a través de los años, Moisés, David, etc. Como dijo Pablo a los Gálatas 4:4 “cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo”. Así que ha habido un desarrollo progresivo de la revelación de su Palabra.

Dios usó diferentes formas de comunicación. Él habló a Abraham, le pidió salir de su tierra y parentela y le prometió hacer de él una gran nación; a Moisés se le apareció en una zarza ardiendo y le dio la ley. Y más tarde hizo ciertas promesas a Josué. Él habló a través de sueños. Él habló a través de la ley; habló a través de diferentes tipos y figuras; habló a través del ritual. Habló a través de la historia, a través de la poesía, a través de la profecía. Y utilizó todas estas maneras o formas diferentes en el transcurso de un período largo de tiempo, utilizando a unos cuarenta y cinco escritores y comunicando su Palabra en un período de unos 1.500 años.

¿Nos hemos detenido a pensar que la multiplicidad de escritores, en sí misma, convierte a la Biblia en un libro extraordinario? Usó hombres con diferentes antecedentes y diversas capacidades. Dios habló por medio de muchos hombres que fueron profetas, proporcionándonos el Antiguo Testamento, pero ellos entregaron simplemente una revelación parcial.

Pero ahora vemos que Dios ha hablado finalmente y completamente por medio de su Hijo. Si Él hablara en este día desde el cielo mismo, Él repetiría algo que ya ha dicho, porque tenemos la última palabra de Dios para este mundo en Cristo Jesús. Recordemos que el Padre habló desde el cielo diciendo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia: a él oíd”, Mateo 17:5b. Y ya que el Padre ha pronunciado su palabra final en el Señor Jesucristo, es también la palabra final para nosotros.

El Hijo es el que está ante nosotros. La revelación está llena de Él. Él cumple todo el Antiguo Testamento y Él mismo presentó la Palabra final de Dios a los hombres. Como Jesús dijo hace más de 2000 años en Juan 16:15 “Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”. Así que el Espíritu de Dios, sigue hablando por medio de los otros escritores del Nuevo Testamento y nos ha dado la revelación completa de Dios.

Si anhelamos oír la voz del Señor, entonces conozcamos, estudiemos y meditemos en su Palabra, ahí está todo lo que necesitamos.

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Alaba a Dios

Alabanza: Jesús sigue hablando
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