El trauma de la cruz
miércoles, 7 de enero de 2026
Oración
Señor Jesús, vuelvo a la cruz cada día, recordando tu grito de amor, tu muerte que me sacó de mi dolor y frustración, que me dio sentido, propósito y bendición, pues no se trata de quedarme en mi, sino de fijarme en ti, descansar cada día sabiendo que tú eres todo lo que necesito y lo único que me llena. Amén
Lee la Palabra de Dios
“Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.” , Mateo 27:50 “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”, Lucas 9:23
Reflexiona
Hace unos años sufrí la pérdida de un hermano, que nos fue arrancado en una muerte violenta e inesperada. La noticia la recibí cuando tenía 15 años, quedé pasmado; duré cerca de 3 meses sin poder llorar, ni expresar mi dolor. Realmente esto impactó mi vida de adolescente, me generó un vacío inmenso y ese sentimiento de ausencia, de desesperanza. Mi mente divagaba y me preguntaba por qué sucedió esto; me dolía pensar que no lo volvería a ver. Hasta que Cristo me encontró años después, cuando lo recibí en mi corazón, algo cambió profundamente en mi interior.
Aunque fue un trauma que no puedo decir que he superado (no de la manera que se hace en el mundo), cada vez que pienso en eso, viene dolor y lágrimas, entonces en ese preciso instante, vuelvo a la cruz.
Podría quedarme en mi alma, en el dolor, pero su Palabra me da verdadera esperanza “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.” (1 Tesalonicenses 4:13-14).
Mi hermano antes de morir, escribió en una carta, donde da testimonio de que le entregó su vida a Cristo. No entendíamos en ese tiempo su oración escrita, pero luego supe que ahora él está con Cristo y Dios lo traerá con Jesús, en la resurrección.
Alaba a Dios
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