Raíces aéreas. Parte 3
miércoles, 10 de junio de 2026
Oración
Padre, perdóname por no escuchar y obedecer tu voz, pues me has revelado, por medio de tu Espíritu Santo, que, en ocasiones, he puesto por encima de ti mi propia voz o incluso la de los demás. Aquellas voces son las que se levantan en contra de tu conocimiento, y no quiero permitirlas más en mi vida, pues quiero obedecer y confiar en tu buena, perfecta y agradable voluntad. Amén.
Lee la Palabra de Dios
“Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia,... y la dio por mujer a Abram su marido.Y él se llegó a Agar, la cual concibió”; Génesis 16:2b, 3a y c, 4a.
Reflexiona
En este pasaje vemos que, aunque Abraham no fue el promotor de la idea de “ayudar a Dios”, si aceptó, atendió y obedeció la voz de su esposa. Al no haber atendido ni permanecido firme en la voz de Dios, y al permitir que se sembrara en su corazón una raíz aérea que decía que había que “ayudar” a Dios, surgieron grandes problemas:
- Nace Ismael, quien no era el hijo que Dios había prometido (Génesis 16:4a).
- Se crea una enemistad entre Agar y Sara (Génesis 16:4b).
- Se crea una enemistad entre Ismael e Isaac (Génesis 21:9).
- Abraham permite la expulsión de Agar e Ismael (Génesis 16:6; 21:10).
- El actuar de Abraham no es un buen ejemplo para sus hijos.
- Podríamos decir que se crean en Ismael heridas de rechazo y abandono, pues Abraham ya no estaba con él debido a que Ismael y su madre habían sido desterrados.
Estas son tan solo algunas de las muchas consecuencias o malos frutos de aquella raíz aérea. De la misma manera sucede en nuestras vidas, pues pensemos: ¿cuáles han sido las repercusiones de no escuchar ni obedecer la voz de Dios?
Hermanos, como vemos, aquella raíz aérea no está para contribuir, sino para destruir; está para impedir que dependamos de la raíz verdadera: Cristo. La pregunta es: ¿qué debemos hacer cuando quieran nacer en nosotros esas raíces aéreas? ¡No permitirlas! Y si ya han surgido, debemos dejar que el Padre, el Labrador, las corte, pues si permanecen en nuestra vida, seremos improductivos, no llevaremos el fruto del Espíritu Santo, que es a lo que tú y yo hemos sido llamados; y continuaremos viviendo en autosuficiencia, cuando lo que Dios desea en nosotros es una total rendición. De esta rendición hablaremos en el devocional de mañana.
Alaba a Dios
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