¿Cómo vivir en el Espíritu?
martes, 3 de marzo de 2026
Oración
Padre Dios, llévame por la acción y el poder de tu Santo Espíritu a morir a mis propios deseos, y a dejar que sea tu amado Hijo Jesús quien ahora viva en mí. Amén.
Lee la Palabra de Dios
"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne." Gálatas 5:16
Reflexiona
Vivir en el Espíritu es más que un ideal; es una realidad hecha posible únicamente por la obra redentora de Cristo. Por eso, la exhortación del apóstol Pablo a los gálatas, “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16), sigue siendo el llamado esencial para el creyente de hoy.
Pablo mismo entendió la intensidad de la batalla interna del creyente para no satisfacer los deseos de la carne. Él experimentó este conflicto y dejó plasmado su clamor en Romanos 7:24-25a: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.” La lucha entre la carne y el Espíritu es real, pero la victoria ha sido provista por Cristo.
La clave de esa victoria reside en una verdad transformadora que Pablo experimentó en su propia vida: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). Dejar vivir a Cristo en nosotros es la esencia de andar en el Espíritu, pero ¿Cómo le permitimos a Cristo vivir a través de nosotros de manera práctica?
- Cuando permitimos que sean sus pensamientos los que dirijan nuestra vida, pensamientos que ahora podemos tener pues se nos ha dado la mente de Cristo. (1 Corintios 2:16)
- Cuando dejamos que en nosotros haya el mismo sentir que hubo en Cristo, gracias al nuevo corazón que se nos ha dado, donde están escritos sus mandamientos para ponerlos por obra. (Ezequiel 36:26-27)
- Cuando Cristo expresa su vida a través nuestro, por medio de ese amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. (Romanos 5:5 y Gálatas 5:22-23).
Así que hermanos, vivamos por fe, rindiendo diariamente nuestra vida al Señor para que el pensar, el sentir y el actuar de Cristo se expresen a través nuestro, gracias a la obra y el poder de su Santo Espíritu. Solo así experimentaremos la plenitud de vivir en el Espíritu.
Alaba a Dios
Comparte
¿Te bendijo este devocional? Compártelo con alguien que lo necesite.
Temas relacionados:
Devocionales relacionados
Arraigados y cimentados
“para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”. Efesios 3:17-21.
Concluimos en el devocional anterior la importancia de que el creyente esté arraigado y cimentado en amor. Justamente, la palabra "amor" proviene del gr...
Rendición
“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu”; Efesios 3:14-16
Pablo entendió que como creyentes, lo que debemos hacer es rendirnos ante Dios, y el doblar rodillas nos lleva a comprender esa rendición, pues es una m...
Abundando en acciones de gracias
Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias”. Colosenses 2:6-7
Aceptar a Cristo como Señor de nuestra vida es el comienzo de una vida con Él. Pero debemos seguirle día a día, a través de su Palabra y la guía del Esp...