El trigo y la cizaña
lunes, 19 de enero de 2026
Oración
Te alabo mi Dios, porque ahora tengo al Hijo y por lo tanto tengo la vida eterna, tu verdad, en la persona de Cristo me habita por tu Santo Espíritu, y ahora quiero dar fruto, expresando esa vida nueva que me has otorgado por gracia, que ese fruto sea abundante y en humildad, doblegando todo orgullo a ti, así como el trigo, para glorificar tu nombre, amén.
Lee la Palabra de Dios
“Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.”, Mateo 13:36-43
Reflexiona
En Mateo 13:24-52, el Señor relata una parábola a sus discípulos sobre el trigo y la cizaña, y la explica en Mateo 13:36-43.
Lo característico es que tanto la cizaña como el trigo se parecen en sus primeras fases de crecimiento, es difícil distinguir a simple vista quién es quién.
La cizaña es lo que el Señor describe como “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:22-23).
Observemos, profetizar (predicar) en el nombre del Señor, o predicar no nos convierte en trigo, echar fuera demonios o ministrar para expulsar demonios no nos hace trigo, tampoco hacemos milagros en el nombre de Jesús. Solo hay una cosa que revelará con el tiempo, con el crecimiento, quien es quien, y esa sola cosa es el fruto.
Con el tiempo el trigo, dará fruto y entre más fruto de, más se doblará y tomará otro color. La cizaña no, permanecerá erguida, creciendo más en altura pero no en fruto. Es una clara alusión al aspecto religioso que toma la cizaña, permanecer erguida es una contundente alusión al orgullo, al crecimiento del yo.
En cambio el trigo, al crecer el fruto se doblega más, el fruto en el ámbito espiritual, es el fruto del Espíritu Santo, que es el carácter de Cristo, la expresión de Cristo en ese creyente será cada día más visible, incluido su mansedumbre y humildad. (Mateo 11:29)
¿Por qué no da fruto la cizaña, aunque se parece al trigo?
Porque no tiene la vida del Hijo, pues: “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”, 1 Juan 5:12.
Entonces, para ser trigo tenemos que nacer de nuevo en Cristo Jesús. Profundizaremos en este aspecto, mañana.
Alaba a Dios
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