El amor en el servicio

domingo, 18 de enero de 2026

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Oración

Padre, por tu Espíritu guíame a ser iglesia, a edificarnos mutuamente en amor, para que Cristo sea plenamente formado en cada uno de nosotros, por la acción mutua de todos los miembros, de acuerdo al don de Cristo recibido, y así podamos glorificarte, manifestando plenamente la vida eterna de Cristo en todo lo que hagamos. Amén
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Lee la Palabra de Dios

“así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.”, Romanos 12:5-8
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Reflexiona

El obrar de Cristo, se manifiesta plenamente en la iglesia, a través del amor. El amor expresa la sustancia de Dios, pues Dios es amor y solo el Hijo en nosotros expresa, revela y glorifica al Padre.

Cuando andamos en amor, como hermanos, se está manifestando Cristo y el fruto del Espíritu se expresa naturalmente. Entonces estamos cumpliendo el propósito por el cual fuimos creados: “creados para su gloria”, es la única manera (Isaías 43:7).

Cuando realmente expresamos la necesidad del Hijo, de predicar el evangelio, de servir y no nuestra necesidad de reconocimiento, auto exaltación o atención, entonces el mundo verá a Cristo, porque mirará su vida expresada en nosotros.

Por lo tanto necesitamos edificarnos mutuamente, para que él sea formado en todos plenamente; eso le da sentido y misión al servicio pues crecemos en aquel que es la cabeza y esto también orienta el verdadero propósito del servicio, como lo dice nuestro versículo de hoy, Romanos 12:5-8, diferentes dones, pero todos se usan para edificación del cuerpo, la iglesia.

Miremos para afianzar lo que aclara Efesios 4:15-16: “sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificandose en amor.” Fuera de la iglesia, del cuerpo de Cristo no hay crecimiento.

Concluimos por lo tanto, que el sentido y verdadera motivación del servicio, es expresar la vida de Cristo, no nuestro esfuerzo personal ni ningún obrar humano que Dios necesite. Además, que este obrar de Cristo es en medio de su iglesia, de su cuerpo, usando cada miembro para glorificar a Dios y para irnos edificando en amor, de esta manera crecemos, este es el propósito de Dios.

De manera práctica, no se trata de asistir a una congregación, ni de ir o asistir a la iglesia, sino de vivir como iglesia. Hermanos, estamos llamados a ser iglesia y que todo obrar sea el de Cristo obrando en su cuerpo.

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Alaba a Dios

Alabanza: El amor en el servicio
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