Profundicemos en el reposo
jueves, 28 de mayo de 2026
Oración
Padre, entro en tu reposo, que es Cristo mismo en mi, Él es el Señor del reposo, mi descanso final, donde descanso de mi obrar, para que sea Él manifestándose a través de todo lo que hago. Amado Señor, cuántas veces luche en mi propia alma, pero perdí la batalla, ahora se que en ti puedo reposar y vivir en la dimensión espiritual, para gloria de tu nombre, amén
Lee la Palabra de Dios
“En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.”, Isaías 30:15b
Reflexiona
Hay una idea categórica y contundente que se repite de muchas maneras en las Escrituras Sagradas, es decir, en la biblia: el obrar de Dios se activa de forma exclusiva cuando el hombre cesa su propio obrar y opera en la fe en Cristo.
Los textos originales hebreos y griegos utilizan términos militares, legales y muy precisos para enfatizar esta idea.
El primer ejemplo está en Éxodo 14:14, donde observamos un mensaje de cese absoluto: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.”, esta idea se repite en las victorias militares del pueblo de Israel donde su victoria no dependía de su fuerza, destreza o número de hombres ni mucho menos de armas o caballos, sino de la confianza plena en Dios.
¿Cuándo perdieron batallas?, cuando confiaron en sus propias fuerzas o destreza militar; con esto el Señor nos quiere enseñar que la victoria no depende de la capacidad humana, ni de los recursos que tenga el hombre, sino de su Santo Espíritu (Josué 7:2-5, Josué 8:1, Zacarías 4:6)
También en Isaías 30:15, encontramos el mismo patrón, la ecuación matemática de la salvación: “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.”; aquí se condiciona la manifestación del poder de Dios a quedarse completamente quieto y confiar, con el énfasis de soltar la carga.
En el contexto histórico del pasaje anterior, el imperio Asirio amenazaba con destruir Jerusalén, pero en vez de confiar en Dios, los líderes de Judá, enviaban riquezas a Egipto tratando de hacer alianza con ellos; el Señor los reprende por medio del profeta Isaías, anunciándoles que Egipto no los protegería, que su única protección y victoria era que confiaran plenamente en el obrar de Dios, reposando en Él. Finalmente, solo confiando en Dios pudieron vencer (Isaías 37:5-7)
Cuántas veces equivocadamente en nuestras batallas diarias, confiamos en nuestras destrezas, habilidades o cosas materiales; lo que refleja que confiamos en nuestra acción, fijando la mente en las cosas temporales; pero los anteriores pasajes nos demuestran que confiar y esperar en Dios, no significa falta de diligencia, sino la negación de nuestra propia actividad en la carne, entrando en su reposo, para que inicie la acción de Dios por medio de su Hijo que ahora nos habita, como dice Salmos 37:5: “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”.
Alaba a Dios
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