Continúa la misión

lunes, 6 de abril de 2026

01

Oración

Señor que tu evangelio impacte primero mi corazón para poder impactar a mi familia y a otros. Quiero ser testigo de tu amor, donde me envíes Espíritu Santo, quiero depender de ti para que me lleves a dar testimonio. Quiero ser un misionero de corazón en todo tiempo y en todo lugar, por eso, enséñame a mirar afuera, mantén mis ojos fijos en ti, en tu regreso, pero mis manos ocupadas en tu obra, sirviéndote con esperanza, amén.
02

Lee la Palabra de Dios

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. Hechos 1:8-11
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Reflexiona

La enseñanza que Jesús presentó posresurrección, fue una encomienda para la evangelización mundial. Aquí, la Gran Comisión está precedida por su promesa del derramamiento del Espíritu Santo, porque necesitamos recibir su poder para cumplir con efectividad con la misión. Él nos da su Espíritu para buscar a los perdidos, para tener autoridad y declarar con valentía a Jesús como el Hijo de Dios, y poder para establecer su iglesia localmente y a lo largo del mundo.

La iglesia debería extenderse desde Jerusalén hasta lo último de la tierra, pero no con esfuerzos humanos. La misión está arraigada en lo que Jesús comenzó desde Jerusalén y es un llamado divino, por eso nos dijo: “y me seréis testigos en Jerusalén (nuestra casa-local), en toda Judea (nuestra ciudad), en Samaria (nuestra nación- transcultural) para impactar todo tipo de personas que no están en nuestro entorno y hasta lo último de la tierra (internacional). Este último mandamiento antes de ascender al cielo, pone de manifiesto el poder y la voluntad de Dios para alcanzar al mundo para Él a través de nosotros, sus testigos. Es una misión que Jesús nos entrega como seguidores, no como una carga, sino como un propósito para continuar con su obra.

La misión requiere el poder del Espíritu. No podemos ser testigos sin primero ser llenos del Espíritu Santo, porque la evangelización y el discipulado no son obra humana, necesitamos tener valentía y llevar a cabo esta misión sobrenatural. Cuando el Espíritu Santo toca y cambia nuestras vidas, tenemos que dar evidencia de lo que ha hecho en nosotros, declarando con convicción lo que le hemos visto hacer; entregándonos a un gran costo, para testificar del evangelio. El Espíritu Santo no nos hace cómodos, nos hace valientes. El no nos llena para el aplauso, sino para la proclamación de su mensaje de salvación. Es la presencia dinámica que nos capacita para la obra extraordinaria del evangelio, 2 Timoteo 1:7-8 nos dice que nos ha dado poder, amor y dominio propio, pero también dice que vengamos y participemos con Él de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios.

La misión avanza bajo el reinado de Cristo. Hechos 1:9-11. ¿Por qué estamos mirando al cielo? Podemos hacerlo, pero necesitamos también poner los pies en la tierra. Los ángeles redirigen el enfoque de los discípulos, podemos mirar arriba para adorar y contemplar a nuestro Rey, pero la misión es mirar abajo donde está Jerusalén, Judea, Samaria y la totalidad de la tierra. La misión es hacia afuera. Creemos en el regreso de Jesucristo y lo anhelamos, pero el clamor en este momento debería ser: “Dios llévanos a los confines de la tierra porque la gente se está perdiendo sin Cristo”. Dejemos solo de mirar arriba y miremos a nuestro entorno, seamos testigos y hacedores de su Palabra, para llevar el evangelio hasta el último rincón antes de su venida. Preguntémonos: ¿En cuánto tiempo no hemos ganado una persona para Cristo?

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Alaba a Dios

Alabanza: Continúa la misión
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