Obedecer sin vacilar

miércoles, 4 de febrero de 2026

01

Oración

Señor, gracias por pulirme, incluso en medio de las pruebas, pues estoy segura que en cada una de ellas Tú también te manifiestas, me permites conocerte y entender por medio de la revelación de Tu Santo Espíritu la gran necesidad que debo tener de depender en todo tiempo de Ti, pues como dices en Tu Palabra, separada de Ti nada puedo hacer. Amén.
02

Lee la Palabra de Dios

"Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí… Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel," Éxodo 3:2-4, 6-8a
03

Reflexiona

Cuando recordamos el llamado que Dios le hizo a Moisés podemos, desde la barrera, percibir las cosas con mayor claridad pues pareciera ser que cuando estamos enfrentando algunas situaciones, el enfocarnos en ellas y en nuestras propias capacidades, nos nublan el entendimiento.

Si analizamos el pasaje nos daremos cuenta que la tarea que Dios le había encomendado a Moisés era clara: Ir delante del Faraón Rey de Egipto y decirle que liberara al pueblo de Israel. No era una tarea improvisada, pues Dios había escogido a Moisés tan sólo como instrumento para llevar a cabo Su plan, le había enseñado lo que debía decir, las señales que debía hacer para demostrar que era Dios mismo quien daba dicho mandato, sin embargo, vemos a Moisés no tan convencido de ser la persona idónea o correcta para esta labor. Aquí quiero detenerme y permitirle al Espíritu Santo que nos confronte pues ¿cuántos de nosotros nos hemos sentido identificados, en algún momento de nuestra vida, con la reacción que tuvo Moisés? Quizás muchos de nosotros hemos pensado lo mismo que Moisés, y nos hemos terminado enfocando en nuestra propia capacidad a la hora de llevar a cabo una tarea, y es que hay situaciones en las que Dios nos habla de manera clara y nos da una tarea específica para realizar, pero al enfocarnos en nuestra propia capacidad y recursos terminamos dudando, sintiendo temor porque pensamos que no podremos responder como se debe, o incluso procrastinando dicha tarea, en los peores casos evadiéndola y huyendo hacia otro lugar, como sabemos lo hizo Jonás (Jonás 1:1-3)

Hermanos, lo que Dios nos quiere enseñar por medio de este pasaje es que para poder obedecerle sin vacilar nos falta conocerle, pues sólo a medida que le vayamos conociendo y nos sea revelado por Su Espíritu Santo, es que entenderemos y creeremos que en Dios podemos confiar y estar tranquilos, pues Él es Inmutable, no cambia, Su Palabra es segura, verdadera y permanece para siempre (Romanos 10:17, Malaquías 3:6a, Números 23:19).

04

Alaba a Dios

Alabanza: Obedecer sin vacilar
05

Comparte

¿Te bendijo este devocional? Compártelo con alguien que lo necesite.

Devocionales relacionados

Jesús, dirige mi barca

“En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles.” Marcos 6:45-48

¿Te ha pasado que en ocasiones piensas que tu deber es esforzarte para cumplir a cabalidad con una tarea en particular? Y es que cuando actuamos conform...

Dios usa lo que tenemos para su gloria

“Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. Él le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano”. Éxodo 4:1-4

Cuando el Señor llama a Moisés, él no dijo: “amén, heme aquí”, sino que intentó dar una excusa para no obedecerlo. Dios solo le pregunta: “¿Qué tienes e...

Al que cree todo le es posible

“Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traedmelo. Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad”. Marcos 9:17-24

Este pasaje empieza con un grito que se le escapó del corazón a Jesús: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo o...