Me es impuesta necesidad
viernes, 16 de enero de 2026
Oración
Padre, en Cristo está mi misión, mi propósito, anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de la oscuridad a la luz verdadera, anunciar su amor y perdón a todo el que cree, para salvación de su alma, para gloria de tu nombre. Amén.
Lee la Palabra de Dios
“Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”, 1 Corintios 9:16 “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”, Isaías 43:7
Reflexiona
El Padre nos creó para su gloria, pero en el pecado del Edén fuimos destituidos de la gloria de Dios, ¿y cómo el Padre nos vuelve a él? ¿cómo restaura el hecho que ‘’fuimos creados para su gloria? ”. La respuesta es tremenda: Nos une a su Hijo: aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) (Efesios 2:5).
¿Cómo accedemos a esta realidad eterna en Cristo? el medio que Dios preparó fue por medio de la predicación del evangelio, de las buenas nuevas que anuncian lo que Dios hizo de darnos a su Hijo y que todos los que creyéramos en él, fuésemos salvados y no hubiera condenación: “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las ʻriquezas de su gracia,” (Efesios 1:7).
Entonces ahora todo creyente, nacido de nuevo, predica este mensaje, el evangelio, por una razón esencial: porque hay una vida que está fluyendo, que está respirando espiritualmente, esa es la vida de Cristo en nosotros. Para entender un poco más, observemos que aunque somos conscientes de respirar, no le decimos a nuestros pulmones: “hoy te voy a agendar para que respires de 8 a 9 pm”, por supuesto que no. Es algo natural, que surge espontáneamente.
En la nueva naturaleza que hemos recibido, esto es Cristo, Dios produce en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad, así que no podemos vivir sin predicar, porque es inherente a la vida nueva que se nos otorgó, se convierte en mi necesidad, porque hay una vida eterna que se está expresando en mi. (Filipenses 2:13)
1 Corintios 15:10 nos confirma que no es el obrar de Pablo, sino que le es impuesta necesidad, es una necesidad vital de anunciar el evangelio de Cristo “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.”
Es Cristo mismo tomando como instrumento a Pablo: “El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;” (Hechos 9:15). Es el respirar de la vida que late dentro de él, la vida del Hijo usando a Pablo como instrumento.
Para poder ilustrar el principio espiritual del servicio, pensemos en una guitarra, fue creada con un propósito, pero si se coloca en un lugar y nadie la toca, no hace nada, no da notas, solo ocupa un lugar, pero si el maestro la toma y con su destreza elabora armonías o melodías, allí es verdaderamente útil.
Cuando le servimos verdaderamente a Dios, el maestro nos toma como un instrumento y Él hace la obra para el propósito por el cual fuimos creados y damos por gracia lo que recibimos por gracia.
Entonces, si ya hemos creído en Jesús y hemos nacido de nuevo, debemos activar en nosotros la vida que nos habita, pero ¿cómo logramos que esto se haga una realidad e iniciemos a predicar el evangelio de manera efectiva y vital? Lo veremos mañana.
Alaba a Dios
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